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Biografía de Nuestra Fundadora...

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Nació en Pamplona el 3 de mayo de 1896 en la familia formada por Fermín Sanz y Eustasia Orrio. Tuvieron 9 hijos, Maria Camino fue la segunda, pero antes de su nacimiento murió el primogénito, por lo que ella fue, prácticamente la mayor de 8 hermanos. La familia vivía la fe cristiana con naturalidad y sencillez, era económicamente acomodada y ocupaba un lugar destacado en aquella sociedad pamplonica de principios del siglo XX.
María Camino estudió en el colegio de San José de Cluny hasta los 19 años y además de “cultura general” aprendió a hablar perfectamente inglés y francés, lo que le sería de gran ayuda posteriormente. Era inteligente, decidida, con juicio claro y criterio recto; tuvo una marcada personalidad y un carácter fuerte

Su vida

En su juventud, María Camino perteneció a la Congregación Mariana de “Hijas de Maria” impulsada y mantenida por los jesuitas, en ella fue secretaria de la junta diocesana en 1932, año en que fue disuelta la Compañía de Jesús por el Gobierno de la Republica. En 1939 fue nombrada Presidenta y permaneció en el cargo hasta junio de 1943.
Cuando se inician los primeros pasos para constituir la Acción Católica en Navarra, por los años 30, Maria Camino destaca como pionera y propagandista y después como dirigente, ocupando el cargo de presidenta de las jóvenes de Navarra hasta el 1 de junio de 1937, que pasó a ser Presidenta de las mujeres de Acción Católica. Desde el puesto dirigente de ambas asociaciones contribuyó a la mutua influencia y al trasvase de muchas jóvenes de la congregación mariana a las filas de la Acción Católica.

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María Camino era una propagandista incansable; por su disponibilidad, sencillez y entrega apostólica se ofrecía a todo: visitaba pueblos para despertar el entusiasmo de las jóvenes y promover la organización de los centros parroquiales de Acción católica, colaboraba en la formación de las jóvenes. Fue también presidenta de la Comisión “Pro Iglesias Devastadas” . Colaboró con entusiasmo en todo lo que se le encomendó, por lo que en la primavera de 1938 recibió la condecoración
“Pro Ecclesia et Pontifice”.

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El 2 de diciembre de 1940, al salir del secretariado de Misiones donde fue a buscar fotografías para una revista que ella elaboraba para las mujeres de Acción Católica, se encontró por casualidad con el P. Moisés Domenzain, SJ, misionero en Japón, que había venido a España buscando ayuda económica para construir su parroquia en Yamaguchi. Se conocían y, al verse, se saludaron con alegría. En la conversación el P. Domenzain dijo: “¡Me han dicho que trabajas mucho en la Acción Católica! ... “Estoy en todas partes donde hay algo de Acción Católica, si quiere usted algo de Acción Católica en Japón me lo dice y allá me tiene… ¿Que si quiero? Ya lo creo que quiero una cosa así allí. Es eso lo que necesitamos y no tenemos. ...Las religiosas hacen muy buen trabajo en sus escuelas y residencias, en sus casas, … Pero hay fuera tantas cosas que no podemos hacer y que nadie las hace… ¡Que gran ayuda seria para los misioneros y como avanzaría la Iglesia en la misiones si hubiera personas que pudieran hacer allí lo que la Acción Católica hace aquí!. No puedo ahora expresar con palabras lo que entonces sentí al oír decir esto al padre. Fue como un fogonazo, una luz que me hizo ver y sentir que yo lo tenia que hacer, que yo había nacido para esto. (“Así empezó el Camino”).

Esta luz que empieza a iluminar la vida de Maria Camino, no se apagará más. Poco a poco, y a través de caminos tortuosos, Dios va realizando su obra, y por fin, con el apoyo del Obispo de Pamplona, Monseñor Marcelino Olaechea, el 14 de marzo de 1944 se reúnen en Javier (Navarra) las tres primeras aspirantes a misioneras, para recibir la formación necesaria que les permita realizar la tarea a la que están llamadas. Son Maria Camino Sanz Orrio, Maria Concepción Arraiza Jáuregui y Maria Teresa Unzu Lapeira. Unos meses después se añadirá Eugenia Nagore Nuin.

El 30 de marzo de 1944 el Instituto queda constituido en Pia Unión, con el nombre de MISIONERAS DE CRISTO JESUS. El 5 de junio de 1946 se erige en Congregación religiosa de Derecho Diocesano. El 27 de junio de 1954 la Santa Sede lo eleva a Instituto de Derecho Pontificio con un decreto de la Congregación de Propaganda FIDE.
El 3 de octubre de 1946 pronuncian los votos las cuatro primeras Misioneras de Cristo Jesús. Aunque el Instituto nació para ir a Japón, los caminos de Dios le van conduciendo de otro modo y el 18 de Noviembre de 1948 sale para la India la primera expedición, compuesta por Maria Camino Sanz Orrio, Guadalupe Velasco, Pilar Gonzalez, Maria del Villar y Margarita Cifre.

Maria Camino tenía ya cincuenta y dos años. Permaneció en la India durante 17 años. Su primer puesto de trabajo con otras dos hermanas, fue la leprosería de Tura (Meghalaya)que encontraron en un estado deplorable. El amor y la abnegación de las tres hermanas que trabajaron en ella cambiaron rápidamente la situación de los enfermos.
Lo mismo que en la Acción Católica, Maria Camino fue pionera en el Instituto por ella fundado, haciendo honor a su nombre y abriendo camino con sus propios pasos.
Maria Camino siempre tuvo una voluntad decidida de “hacer lo que Dios quiere”. Veía en el Obispo, en los sacerdotes y en el director espiritual representantes de Dios y los escuchaba para escuchar a Dios a través de sus orientaciones. Pero mostró claramente que buscaba obedecer a Dios y no a los hombres y descubrió en acontecimientos contrarios a la voluntad de los sacerdotes que la ayudaban, signos de la voluntad de Dios que ella no dudó en seguir y que ellos respetaron que siguiera.
Cuando el número de hermanas destinadas a la India aumentó, Maria Camino fue nombrada Superiora Provincial y permaneció en este cargo hasta 1962. Durante este tiempo se fundaron nueve comunidades en la India: Garo y Kasi Hills, Nagaland, Assam, Oeste de Bengala, Maharashtra, Gujerat y Bihar.

Las Misioneras de Cristo Jesús pudieron vivir plenamente su carisma descrito así por Maria Camino : “prestar un servicio a la Iglesia misionera siendo auxiliares de la Iglesia en los campos de misión, dando siempre preferencia a las misiones mas difíciles y necesitadas. Como Cristo, sumisas a la voluntad del Padre, mostrando un amor universal a todos los hombres, derramando el bien allí donde fuera mas necesario, sin limitaciones de ninguna clase en las actividades y haciéndolo de un modo sencillo por nuestro servicio y nuestra mistad. Con una autentica vida de familia, sencilla, alegre, con gran amplitud de horarios y planes, acomodada siempre a las necesidades de la misión…

...El ejemplo de San Francisco Javier y su espíritu emprendedor alimentaron en nosotras el deseo de llevar el mensaje de Cristo a los pueblos mas y alejados y necesitados” (Constituciones de las Misioneras de Cristo Jesús).
En 1964 se le diagnosticó un cáncer de mama. Para su tratamiento regresó a España y fue nombrada Consejera General. Maria Camino participó en la Asamblea General extraordinaria de 1969 que respondía a lo ordenado por Pablo VI para la renovación y adaptación de Institutos y Congregaciones religiosas de acuerdo con el Concilio Vaticano II. Su actuación en esta tarea de renovar el Instituto permaneciendo fieles al carisma fundacional fue decisiva. En 1969, con autorización de la Santa Sede fue nombrada Consejera General de modo vitalicio.
Una de sus grandes alegrías en esta época fue la que le proporcionó el poder viajar y conocer todas las comunidades de las Misioneras de Cristo Jesús situadas entonces en India, Japón, Filipinas, Venezuela, Bolivia, Chile, y Zaire.

Maria Camino confió siempre en Dios y supo también confiar en las hermanas que tenían responsabilidades en el Instituto. Solía decir: “Ahora os corresponde a vosotras ver como hay que vivir y realizar la misión hoy”… Tuvo una gran capacidad para mantener una relación personal y muy cordial con todas las hermanas, escuchando a las cercanas y escribiendo frecuentemente a las lejanas. Su última carta para todas, escrita el 10 de marzo de 1991 expresa su mas profundo deseo: “Pidamos (a San Francisco Javier) que nos ayude a nosotras, misioneras de Cristo Jesús, a vivir esa unión con Cristo y a ser siempre como El quiera que seamos y a hacer lo que El quiera que hagamos”.
María Camino falleció en Pamplona el 6 de junio de 1991.

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